EL NEBULIZADOR
El nebulizador es una herramienta que nos ayuda a mantener un buen estado de salud, aunque no es utilizado por la mayoría de los individuos no deja de ser necesario en muchos casos. Mediante este artefacto podemos tratar diversas enfermedades tales como el asma, las alergias y la inmunología; su practicidad y eficiencia lo han tornado el elemento médico más confiable. Los médicos de las antiguas y nuevas escuelas siempre recomiendan nebulizarse para eliminar las afecciones de las vías respiratorias.
¿Cómo usar el nebulizador?
Aunque el uso de esta máquina no es
para nada difícil, si existen ciertas pautas que debemos seguir cuando
vamos a nebulizarnos. Los medicamentos que consumiremos pueden
suministrarse de diferentes formas y a su vez existen distintos tipos de
nebulizadores, uno para cada medicamento.
Encontramos el nebulizador para el asma, el cual debemos
utilizarlo mínimamente 2 veces al día si padecemos fuertemente este
trastorno; tenemos nebulizadores mucho menos complejos que se
utilizan de forma habitual cuando algún miembro de la familia padece tos
o catarro, etc. Este artefacto está formado, como dijimos antes por un
compresor de aire que convierte el medicamento en vapor, para utilizarlo
debemos primero conectar el aparato a la toma de corriente, luego
preparar el medicamento.
Es importante higienizar nuestras manos
antes de preparar la solución; mediremos la cantidad correcta de
remedio que nos fue recetada y lo depositaremos en el pequeño
compartimiento. El nebulizador siempre debe permanecer limpio
de lo contrario el medicamento no hará efecto; añadiremos la mascarilla
hacia la boca, conectaremos el tubo y por último encenderemos la
máquina. Permaneceremos aspirando la solución no menos de 15 minutos,
una vez que el tratamiento haya concluido, retiraremos la mascarilla y
la lavaremos con agua caliente sin utilizar químicos ya que pueden
alterar la próxima medicación.
Durante el tratamiento
Cuando un niño utiliza un nebulizador
por primera vez puede sentir miedo, esto se debe a que las máquinas más
antiguas suelen producir altos ruidos que asustan al pequeño, por eso se
recomienda al padre permanecer junto al niño durante todo el
procedimiento de nebulización. En caso de que el niño vomite o padezca
severos ataques de tos, detendremos el aparato y lo dejaremos descansar
algunos minutos, luego continuaremos. Debemos chequear el estado
del aparato, al menos una vez al mes, en especial si no lo utilizamos
ya que puede ser probable que necesite de nuevos filtros.
Si llevamos a cabo tratamientos de este estilo pero no notamos mejorías con el correr del tiempo, entonces debemos acudir al médico ya que la enfermedad pudo haber avanzado y los remedios utilizados en el aparato son ineficientes. En ese caso, seguramente, se nos recetará un medicamento más fuerte.

